Mª de los Ángeles del Saz

Nacida en Villarejo de Salvanés, (Madrid), en España.

Escribe desde pequeña y a los 18 años publica un libro en una corta edición titulado “Ilusiones de un Amanecer”.

Galardonada en el II Certamen Juvenil de Otoño, con el Poema “Paloma de la Paz”, con Diploma. Posteriormente gana otro Concurso de Poemas a la Virgen, con medalla de bronce.

Ha colaborado en dos Antologías del Centro de Estudios Poéticos de Madrid.

En la actualidad, forma parte del grupo poético del Círculo de Bellas Artes, donde comienza a escribir verso libre.


POEMAS

ADIOS

Adiós,
vengo para despedirme,
aunque no sé dónde estás
aquí, en un folio en blanco
te vuelco mis sentimientos,
no le he trazado renglones
¿ para qué?.

Ahora,
en mis manos como alas,
se desliza suavemente
entre mis dedos deformes,
una pluma,
que como mojada en sangre
en el papel solo plasma
como las garras de un águila
sueños y deseos,
y que palabra a palabra
parecen fuertes latidos
de un tiempo que ya pasó.

Adiós,
si volvemos a vernos,
un recuerdo déjame
que sea sincero y grato
bebiéndome gota a gota
ese plácido silencio
que cuando abraza mi pecho
me despierte como ayer.

©2004 - Mª de los Ángeles del Saz


FRENTE A UN ESPEJO

Qué dura la vida para ti,
tú que sacrificaste tus creencias
y tu única incertidumbre es el recuerdo,
cuando piensas en tu lápida futura.

Qué dura te es la vida, cuando los años pasan,
cuando ves tan lejana ya tu infancia
y tu feliz adolescencia marchitada
aunque esté todavía ese fantasma extraño
que en otros años te cautivó con su belleza.

Qué duro para tu cuerpo ver morir el deseo,
cuando el amor como vestido viejo desvanece
viendo la juventud con todo lo que fuiste
buscando sin pasión aquel reposo
en la sorda ternura de lo débil.

Qué dura la vida para ti,
que tanto habías amado a todo el mundo
y por ello has llegado hasta este instante,
que tus labios fríos no encuentran el consuelo
y en tus manos vacías se cobija la muerte.

©2004 - Mª de los Ángeles del Saz


DESPEDIDA DE ABRIL

Nada nos queda de Abril
el mes más cruel se ha marchado
queda una Rosa rota, ensimismada,
que me confirma con su rostro
el recuerdo que me trae
y se queda en mi memoria.

Recuerdo de mi juventud
y la lejana posguerra,
recuerdo que me eleva y me sube
a tocar las estrellas y la luna.

Entre tanto se lanzan al abismo
por el cielo las nubes
que se abrazan, las aves
cual si fueran abanicos
cuando vuelan en grandes bandadas,
reflejadas a forma de espejos
sobre las cristalinas aguas.

Ya no existen espanta peces
en la página en blanco del mar,
mar que no tiene fin ni fondo
donde se pueden anclar
para siempre miedo y olvido.

Esa pequeña Rosa deshojada
recuerda de las estrellas el silencio,
cuando el mes más cruel nos abandona
una rosa es lo único que queda.

©2004 - Mª de los Ángeles del Saz


HÁGASE LA LUZ

La luz es una paloma que se quema,
que brota de la nada incandescente
y nace de la noche en un vocablo,
canción en la distancia
traspasando el silencio de la oscuridad.

La luz son esas hojas que caen
de la realidad del mundo,
que ya no son tales hojas
ya se han convertido en tinta
ensangrentada.

La luz no deja humo,
ni residuos,
tan solo claridad, cual filo de cuchillo
que pueda abrir, para romper en sangre
espacios siderales,
compuertas de rabia retenida
y manantiales llenos de lamentos.

Y ahora, que nostalgia ha parido la noche
sobre un corazón herido,
que sangra entre las copas de los álamos,
mientras un águila engendra fuego en su plumaje
y en su vuelo ardiendo por los aires,
va dejando tras de sí
la lava de un volcán.

©2004 - Mª de los Ángeles del Saz


PAISAJE OTOÑAL

En el ambiente se respira paz,
los poros de la tierra derrochan armonía,
es el otoño, que lentamente sube
a las colinas y las montañas,
a los prados y verdes vergeles,
a los campos cobrizos
y hasta el lugar más secreto.

De los rayos incandescentes del sol
cuando reposan y se filtran
en nuestra inefable tierra
empiezan a brotar las mariposas.

Las hojas amarillentas y secas
de los árboles de oro,
van alfombrando las calles
que entretejen rigurosos tapices.

El agua de las fuentes: fría y enlutada
acaricia el cielo en sus amaneceres;
en ese cielo, cuando llega la noche
ramos de constelaciones, observamos
como si fueran los pilares del mundo,
desván lleno de violines
hondo surco de estrellas.

©2004 - Mª de los Ángeles del Saz


COMO SOMOS

Hay cuerpos que son como rosas,
otros como filos de cuchillo,
otros como nubes de algodón,
pero todos, antes o después
somos quemaduras
que en otro cuerpo se ensalzan,
convirtiendo por causa del fuego
a una piedra en un hombre.

Los hombres andamos
en todas las direcciones:
soñamos con príncipes,
competimos con el viento,
nos desvanecemos como la espuma
blanca del mar,
hasta que un día, hasta las cenizas
se borran,
y nos convertimos en piedra
en camino de nadie.

Yo no soy piedra, soy camino
tapiz para que me pisen,
todos esos pies descalzos
que tanto me hacen padecer,
aunque les lleve a la ambición
o el deseo,
y sin que lo entiendan
la ambición o el deseo
no valen el amor que se entrega.

©2004 - Mª de los Ángeles del Saz


SER INMORTAL

¡Señor, resplandor creador del universo
vocablo ferviente de saber eterno,
puro germen que empieza a fecundar
y amarra por siempre la muerte a tus pies!.

Tú estimulas la ardiente materia,
tú la haces vivir y juntase,
tú su arcilla moldeas y creas
cientos de seres de formas sin fin.

Tú fomentas la hoguera del sol,
tú recubres de azules el cielo,
tú ocultas la luna en penumbras
y coronas la aurora de luz.

Tú emanas el aroma en las flores,
suspiros de amor en los ríos,
tú murmuras el eco en las alas
y tu voz en el viento retumba.

Tú arrojas en la tierra el oro,
en lagunas de metal ardiente,
tú pules la perla que encierra
en su abismo profundo la mar.

De la vida en el agua marina
el hombre flota en continuo onduleo,
y arroja abundancia de su mano
la creadora semilla de su ser.

Hombre débil, levanta tus ojos
en su eterno raudal pon tu boca;
tú serás como el sol de poniente;
como el mundo serás inmortal.

©2004 - Mª de los Ángeles del Saz


SOLEDAD

El aire, con traje de marinero
acaricia mi cara con dulzura,
el viento con mi cabello juega
y con soltura lo deja volar.

Las nubes cubren el cielo
que gira como un tiovivo,
y dejan deslizar sobre mi piel
gotas de rocío llenas de soledad.

Tantas primaveras he vivido
y esta vida tan sola sigue igual,
ya no puedo tocar el aire al pasar
ni el sol cuando amanece me da irradiación.

Y tú me preguntas ¿qué es soledad?
es tan solo ver los fantasmas
de una vida lejana, ya pasada,
o escuchar el eco de unos besos.

Es esperar la llegada del ser querido,
es sentir las frías caricias del viento,
es saborear el llanto propio y amargo
y desear que llegue la hora de marchar.

©2004 - Mª de los Ángeles del Saz